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Miércoles, 28 de Octubre del 2026

Mierda

 

 

 

 

Y de a poco nos vamos acostumbrando a andar con la mierda en la boca. Me refiero a poner en uso la palabra todo el tiempo, aunque también es válido si usted pensó en esa gente que de verdad parece que la masticara todo el día. No, a otra cosa me refería. 

Esa palabra que un día llegó a nuestras vidas para quedarse y ya no se fue, no pudo. A todo aprendimos a agregarle «mierda». Mamá ¿qué cocinaste? —¡mierda! Va a responder esa pobre mujer. 

El día es una mierda, la gente es una mierda, la casa se convierte en una mierda.

—¡Otra vez ese perro de mierda rompió las bolsas de basura del canasto! ¡Se lo voy a envenenar a la vieja de mierda! 

 

El trabajo se convierte en una mierda, la rutina es una mierda, la plata que no alcanza es una mierda. Estar en casa con los que uno ama termina convirtiéndose en una mierda. 

 

Lo bueno es que hay cosas que sabemos dónde encontrarlas, como también personas, recuerdos, amores, pasiones, sueños, esperanzas, deseos, amistades, suegras, exnovias, y tantas otras que en algún momento, mandamos a la mierda.